Ayer vino Alguien a tomar unos mates.
Lo prometió un par de veces este último par de pares de años, ayer saludó por messenger y simplemente apareció.
Pienso en Alguien como en un duende.
Él aparece una cosa completamente vulnerable, inofensiva, intemporal. Dudosa. Lo es y no lo es.
Es sabio, es imperfecto, es titubeante. Está lleno de heridas y de imprecisiones cuando habla, cuando mira, cuando toca. Puede estar sentado o parado frente a tí, pero siempre parece estar en cuclillas y en un rincón.
Nos saludamos, nos contamos cómo van nuestros proyectos, algunos que a los tumbos más que a los caminos. De música, de imagen. De bandas. De las personas queridas. Del dinero.
Le conté que para mí, así como Tollan es Caña y es Multitud, el Mar de las Cañas, que los ignorantes y los descuidados llaman rojo, es en la Biblia y ante Moisés una inconfundible multitud humana. Que se abre ante un Hijo por memoria de su Padre.
Fue lo único que hablamos de política: política internacional egipcia antigua, vista desde la logografía mexicana.
Fue lo único que hablamos de política: política internacional egipcia antigua, vista desde la logografía mexicana.
Me dijo de su estudio, miró el mío. No hablamos de fútbol, ni del dólar, ni del market-thing ni de la revolución sojomarxiana. Hablamos de otros estudios y de otros tiempos y de otras personas. Del sonido del viento en la puna. De Missa y de la sal cuando no está en un frasco ni en la comida.
De repente me miró a los ojos desde esa profundidad adonde vive su corazón, que siempre me causó una especie de gracia y de respeto. Me dijo "Es difícil, lo sé. Por experiencia propia. Yo estoy en eso."
Yo no le había preguntado nada. Creo. Completó (?) la idea con la idea contraria, que no lo era.
"Parece difícil, pero es fácil. Generalmente... la luz está donde se ve más oscuro".
"Parece difícil, pero es fácil. Generalmente... la luz está donde se ve más oscuro".
"Donde es más duro, donde más se resiste, ahí está la clave. Ahí hay que ir. Hay que trabajar, ir a ese lugar y ordenar una cosita pequeña, imperceptible, sin tocarla. Ordenar mirando el desorden. Todo se ordena."
Calentamos la pava tres veces más; miramos mi TLM tan sincero que espanta, su Zoom con seis orejas, mi luminoso 28mm, las páginas de siempre y nunca; hablamos de lo imposible del sueño de los despiertos, de la traducción de Khayam; de las almendras, de dos gotas del mar de las tormentas, y se fue.
# Gracias Colorincheando por el duendecillo y su foto.

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