(De las metáforas, de Pessoa, de Guarany, de Spinetta)
I
I
“Lo que se ama no se entiende, y
tampoco se entiende por qué se ama, porque amar es algo que no se entiende”.
Fernando Pessoa.
“Una metáfora es algo que no se
entiende”, le dijo una amiga mía a su hija, otra amiga mía, que entonces era
pequeña. No está tan lejos de la verdad de Pessoa. Lo que se “entiende” carece de
magia.
Lo que se ama y lo que se entiende van por diferentes mundos.
En el mundo “que se entiende” das, recibís,
intercambiás, engañás o sos engañado.
En el mundo de lo que se ama pasan
las mismas cosas pero no tienen dimensión. La aritmética es distinta,
imposible. No tiene cálculo, no tiene sentido ni explicación ni signos. El
mundo de los afectos mide su riqueza por miradas, por momentos que se comparten,
no por lo que “realmente” pasa en ese tiempo.
Pessoa, ese escritor portugués promonárquico
y profascista que sirve de modelo a Saramago en “el año de la muerte de Ricardo
Reis”, escribe coloridamente hermoso. Ricardo Reis era uno de sus apodos. Su
metáfora tal vez: El Reis de Saramago
parece hecho del costado poético de Pessoa, la mitad suya más corazonuda.
Saramago hace que Reis sobreviva un
tiempo a Pessoa, cosas de la magia que se permiten los escritores. Porque quizá
parte de Pessoa, digamos Reis, hubiera amado tanto al mundo que se hubiera
quedado un tiempo más a olfatearlo, a saborearlo, a darle color. El Pessoa “real”
simplemente no quiere que le quiten el mundo en que nació. Por eso es
fascistoide, monarquistoide, catolicoide. Por eso se muere y ya.
II
Otro creador prolífico de
metáforas hermosas es Horacio Guarany. Tiene mejores, y más profundas, pero ésta es
la que me quedo:
“Al alba yo haré en tu pecho una
flor – mejor que el jacarandá”
Esa imagen suya, al final de “Salteñita
de los Valles”, siempre me sorprende. Me sorprende el lugar
donde aparece, me
sorprende que ande por los lugares donde anda, me sorprende. Cafayateñita
linda, no te hagás la que no oís.
Por ejemplo, escuché ese tema por
primera vez en una parroquia cristiana. Lugares donde el sexo está reprimido.
Reprimir no significa que nada desaparezca: significa presionar algo, teniendo
en cuenta esa ley física de que las cosas no desaparecen, sólo mudan su forma
de estar. Reprimir significa apretar muy fuerte, como una represa, llevar mucho
a un lugar pequeño. O como un ave de presa tiene a su presa, todavía viva,
todavía toda ahí. También la iglesia hace eso con el sexo.
Las flores del jacarandá son
entre lilitas, celestes, y blancas. La que promete el Horacio a su guayna
salteña no será lila ni celeste, creo. Y lo que más me fascina de esta metáfora
es su espalda. Cómo no se la ve. No se la percibe, no se la entiende. Y ahí
está ella. Tan expuesta, tan delante de todos como debería.
Guarany promete dar. Le promete a su chica una
flor.
III
Y qué decir de Spinetta. También
la que primero me viene a la mente es una muy obvia, muy conocida: esa imagen
de robarle un color a alguien, por aquello de cambiarle la inocencia o la
curiosidad o las infinitas posibilidades por lo concreto de ser, de hacer.
Spinetta a su muchacha de ojos de papel le promete robarle, y le cuenta la maravilla que será.
Spinetta a su muchacha de ojos de papel le promete robarle, y le cuenta la maravilla que será.
IIII
Estábamos en el Hotel que está a
la salida de Cañada. Acababa de tocar León, Pancho como invitado.
Cenando
afuera, en el patio frontal, antes de arrancar la vuelta para Rosario.
Adentro había un guitarrista, con
unos parlantes y una eléctrica, haciendo algunos temas que interrumpió cuando
nos vio. Se arrimó a la mesa y me saludó, lo reconocí: Richard, de una banda
rosarinobermudence. Un tipo que tocaba lindo, más lindo que bien -lo cual de mi
parte es un elogio-, había estado en USA y de ahí se trajo algunos equipos,
unos cuantos yeites y el apodo. Le pidió una foto a Gieco, o un autógrafo, y cantó
un tema con toda la mesa, quizá La Colina de la Vida (x? revisar), que al rato
alguien subió a las redes. El Richard, sin prometer nada, recibió y dio
felicidad con ese ratito de guitarreada entre la comida.
Después de comer llegó el momento
de hablar del disco de Pancho. “Y para este tema me gustaría que esté fulano, y
mengano en tal tema, y que vos toques en tal…” iba Pancho, mientras Gieco escuchaba y sonreía. Cada tanto levantaba la mirada hacia Taranto, emitiendo
información sin hablar: era un subrayado, “escuchá esto”, que quedaba inmediatamente
anotado en la compu que Taranto lleva en la cabeza.
En un momento Pancho dice “en tal
tema me gustaría que participe Spinetta”. La sonrisa de León se congeló. Volvió
la mirada a Gustavo pero esta vez como preguntando “qué digo”.
“Es difícil que Luis pueda,
Pancho, ahora está con unos problemas. Por ahora pensemos en los otros invitados”. Uh, dije yo para mí.
Al
rato León contó que Spinetta estaba con algún problema de salud, siempre buscando
la complicidad de la mirada de Gustavo como para controlar el momento en que
hablaba lo que no quería hablar.
Después nos enteraríamos que León lo ayudó durante esos tiempos tristes; el Flaco, que ahora en "su" día suena en todos lados, no tenía tantas canciones sonando en las radios en ese momento. Y frente al cáncer no hay plata que alcance. Ojalá el amor fuera la única cosa que no admite medidas.
Después nos enteraríamos que León lo ayudó durante esos tiempos tristes; el Flaco, que ahora en "su" día suena en todos lados, no tenía tantas canciones sonando en las radios en ese momento. Y frente al cáncer no hay plata que alcance. Ojalá el amor fuera la única cosa que no admite medidas.
Cosas raras del tiempo y la conciencia, para mí Spinetta no murió el febrero siguiente, cuando
leí la noticia en el diario, sino esa noche.
Durante la vuelta a Rosario los
otros no sé, yo me vine mirando la oscuridad por donde saldría el sol. Pensando que en un rato amanecería, pero el amanecer sería una cosa
diferente, más triste. Como si de verdad y para siempre hubiera perdido un color.
"Y su banda" - trabajo en progreso. Hay un tiempo para andar los caminos y otro para contar lo que se ha caminado.
La foto fue tomada en las cercanías de Bahía Blanca por Romy Dona.
"Y su banda" - trabajo en progreso. Hay un tiempo para andar los caminos y otro para contar lo que se ha caminado.
La foto fue tomada en las cercanías de Bahía Blanca por Romy Dona.

